.
.
.
.
Queridos y amigos lectores: Les escribo nuevamente con el corazón (o mejor dicho, nunca lo hice de otra forma), porque sé que muchos de ustedes me siguen desde el principio y otros empezaron a visitar mi hogar más recientemente, pero tanto unos como otros se pre-ocupan y ocupan por mi estar y mi permanecer. Por lo tanto, me debo constantemente a su cariño y atención.
.
.
Últimamente, no he podido estar tan seguido como quisiera por sus hogares, ni he podido actualizar al ritmo de mi inspiración, o deseo, o impulso. Tal vez la vida nos va llevando por caminos que si soñamos no imaginamos tan cerca, y si no lo soñamos, nos sorprende encontrarlos. Pero son caminos dignos de recorrer, al fin.
.
.
Hoy, puedo decir que MI camino soñado es hermoso, está repleto de paisajes incomparables y voy subiendo la montaña con animosidad, canciones de la infancia, y ansiedad de llegar, pero no me olvido de que el panorama que mis ojos ven es vital, mi respiración es limpia, el sol que brilla es cálido y luminoso, y el aire es puro; no dejo de lado que para llegar es mejor pensar en que el camino es primordial y justo y que se me fue otorgado porque estoy cosechando lo que sembré. Pero aún así debo seguir sembrando cada día más.
.
.
Y también hay trechos de ese camino que nunca pensé poder transitar y que me sorprende y me anima a descubrir todavía más.
.
.
Sigmund Freud decía que “no se renuncia a nada en la vida, se cambia una cosa por otra”... es decir, el deseo toma corrientes inexplicables a veces, pero sigue fluyendo sin detenerse (a Dios gracias) y va mutando la forma de satisfacción que obtiene.
.
.
No quisiera aburrirlos, siempre me caractericé por crear posts breves, pero es necesario (para mí) que sepan que estoy bien, que los extraño y que me hacen falta. Que a veces los puedo leer y, aunque no deje comentarios, sigo sus vidas, sus amores, sus experiencias, sus luchas cotidianas. Lo que quiero transmitirles (y siempre fue mi objetivo con este blog) es que no dejen de luchar por sus sueños, ni por sus deseos, ni por sus necesidades. Las cosas suceden cuando debe ser así y gente tan bella como ustedes no se merece menos que concretar todo lo bueno que esté pendiente. Yo los considero grandes y valientes (escribir sobre uno mismo es tan valiente como intentar aferrarse a la vida más allá de cualquier mala circunstancia), y por eso les tengo fe. Tal vez mi próximo blog hable de corazones valientes y cada uno pueda contar en él su experiencia de vida y redactarnos sus sueños y las cosas que hacen para llevarlos a cabo.
.
.
Esto no es una despedida, pero no sería honesta con ustedes si no les contara que siento la necesidad de dar un vuelco a lo que muestro, porque mis propios sentimientos van mutando con el tiempo, y con ellos mis deseos. Tengo ganas de expresarme con imágenes, pero con mis propias imágenes, con fotos de mi creación, con pensamientos del día a día, con alguna teoría “agarrada de los pelos o no” que ustedes mismos podrán refutar o confirmar. Tengo ganas de madurar en lo expresivo como lo he hecho en lo emocional, porque A+B van de la mano. Hoy no habrá despedidas, seguiré aquí, no tan asiduamente como antes pero sí igual de presente. Tal vez, sólo tal vez, caiga el telón y una nueva obra surja...